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Naugthy and nice

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No hay manera de describir la pasión que los  británicos sienten por los pasteles. Bueno, sí: es la misma que siento yo. Desde su generalización en los 70, se calcula que la pastelería industrial mueve millones de libras en Reino Unido. Sólo en 2012, por ejemplo, se despacharon en el país 110 millones de cupcakes, mientras que la repostería casera supone una inversión de medio millón de libras por parte de los habitantes de las islas.

(Si alguien siente la necesidad morbosa de saber más acerca de esta pasión for anything naughty and nice, les recomiendo este documental: The Icing of the Cake)

Tal vez semejante fiebre pueda explicar el éxito que ha terminado teniendo el que es mi concurso favorito en la televisión británica: The Great British Bake Off. Algo así como “la gran hornada” -aquí hicimos algo semejante en Deja sitio para el postre-. Básicamente, unos cuantos reposteros aficionados se someten al juicio de dos cocinitas consagrados. La productora reúne a los candidatos en una gran carpa en el glorioso verano inglés (que a veces se muestra, en efecto, en toda su inundada gloria). A mí el programa me gusta porque, además de dedicarse a hacer pastelitos, la factura es también alta en glucosa. Es el tipo de producción, para entendernos, que le gustaría a  Pedro el Conejo. No pueden tratar con más amor a la fauna de outsiders (afrontémoslo) que reúnen en cada edición. Todo provoca una inmensa ternura.

Los jueces del asunto se llaman Paul Hollywood (el nombre es real) y Mary Berry (el nombre también es real). Paul Hollywood tiene lánguidos ojos de galán y es un chicarrón del norte al que le presumimos en eterno conflicto con su barriga. Mary Berry es la Simone Ortega del Reino Unido. Tiene una edad indefinida entre los 70 y los 120 años. Yo diría que le gusta pimplar, no mucho y en secreto. Y es capaz de hacer bajar la altura de un pastel con sólo mirarlo.

-Mary Berry al saber que has comprado el glaseado en el super:

mayberry

-Mary Berry al descubrir que tú pastel de verduras tiene la base húmeda:

mayberry

-Mary Berry al saber que has devorado a tu primogénito:

mayberry

EL concurso ha tenido tanto éxito que pasó a la BBC1 en su cuarta edición, y en la última incluso tenía una especie de  extra (An Extra Slice, de hecho) donde se dedicaban a comentar, ya en cuerda de coña, los mejores momentos del programa. A esta tertulia acudieron humoristas, cocineros y caras famosas en general. Uno se podía topar, sin parpadear, con testimonios tan curiosos como este:

-Y, ¿qué le ha parecido el pastel de arándanos rojos de Nancy, vicario Truman?

-Bueno, lo cierto es que no me gustan mucho los arándanos rojos -responde el vicario, completamente en serio-. Me recuerdan dos cosas que detesto profundamente: la Navidad y la cistitis.

Para mí, An Extra Slice era un ejercicio de compensación ante el desempeño real de la mayoría de la población. Desfondados ante los alardes de dragones y caballeros en galletas 3D que es capaz de marcarse, de repente, el vecino del quinto, no está de más zambullirnos en un baño de realidad. Y la realidad es que el común de los mortales perpetramos cosas como esta:

unicorn

Por supuesto, entre los concursantes, todo el mundo tiene sus favoritos. En el lado del desastre, mi favorito es el escocés Norman, cuya filosofía repostera podría resumirse en: “¿Azúcar? ¿Para qué quieres ponerle azúcar a un pastel? Con mantequilla y harina es más que suficiente”. El pobre hombre no tardó en volverse loco ante ese universo de islas de merengue flotantes y casas de galleta navideñas con sabor a vino caliente. Así que, desesperado, decidió añadir lavanda a uno de sus bizcochos. ¿Por que? Sin duda lo había leído en algún sitio y le pareció el colmo de la sofisticación. En cantidad suficiente, por supuesto, para atufar a un 747.
De Norman nos quedamos con su peculiar manera de espolvorear el azúcar. ¿Cómo se las arregla para semejante tarea un auténtico escocés? Pues con una pelota de golf.

golf

En el lado de la excelencia, creo que mi favorita ha sido Frances.  Si le pedían, por ejemplo, hacer un Victoria Sandwich Cake (dos bizcochos de mantequilla, colocados uno sobre otro, aprisionando una generosa palada de nata con fresas) ella te hacía esto:

frances_sandwich
¿Palitos de hojaldre? Te enmendaba unas cerillas gigantescas de chilli y chocolate:

matchesY este es su pastel de bodas, un Midsummer Dream Cake:

midsummer

Como personaje excepcional, me quedo con Ruby.  De alguna manera, la vida la ha conducido de modelo para guarrones en su primera adolescencia:

rudy1

a pastelera y estudianta de Filosofía con alta concentración de conciencia feminista:

ruby1

Cuando alguien sugirió que obtenía buenas puntuaciones y solía salvarse de la quema porque le echaba llorosas miradas de gato a Paul Hollywwod, ella respondió. Con una carta abierta en The Guardian: “¿Qué son lágrimas femeninas, en cualquier caso? ¿Son más frágiles y delicadas que las masculinas? ¿Van de rosa?”, escribía,antes de subrayar lo que considera una división de género en gastronomía: por un lado, los cocineros ‘machos’ y sofisticados de las estrellas Michelín. Por otro lado, la cocina ‘con encajes’ de las mujeres y ‘diosas domésticas’.

“Como colectivo, todos somos un tanto estúpidos -continuaba, hablando de la compatibilidad entre hacer mermeladas y ser feminista-. Yo lloro con el anuncio de Navidad de John Lewis, y nos encanta entusiasmarnos cuando aparecen las tazas rojas en Starbucks. Podemos ver tele basura como GBBO. Nos gusta aquello que podamos comprender con facilidad. No se trata de derrumbar el feminismo, o de hacerlo más femenino, o de suavizarlo o diluir ninguno de sus mensajes (…) Pero pienso que necesitamos cambiar los conceptos, hacerlos más inclusivos, menos académicos”.

La prueba final de esa edición fue, por supuesto, elaborar un pastel nupcial.

-¿Cómo sería tu tarta de bodas, Ruby?_le preguntaba una de las presentadoras.

-Dado que las bodas no son más que un ejercicio de autoafirmación y vanidad, no me interesan especialmente.

-¿Qué pondrás sobre el glaseado: “Uno de cada dos matrimonios terminan en divorcio”?

-Algo así.

»

  1. ¡¡Me encanta este programa!! Estuve totalmente enganchada a la última edición en el que uno de los concursantes, Luis, era descendiente de españoles e hizo empanadillas. De hecho llegó a la final pero no ganó. Me parece un programa de lo mas sano (no por lo que de cocina sino porque es “inocente”), las presentadoras tiene un humor inglés genial y Paul es súper atractivo con esos ojazos azules que si tuviera que juzgar mi pastel me derretiría al instante. En fin, no soy objetiva soy fan Number one the The Great Britain Bake off.

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