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Las historias que debería haber contado y que han contado otros por mí (y yo tan feliz, II)

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De las Islas Británicas, Unst es la isla habitada que se encuentra más al norte. Porque sí tiene habitantes, aunque servidora no los viera: 1000 irreductibles vikingos que se empeñan en vivir al norte del norte de Escocia.

El contorno de Unst guarda, además, un parecido casi idéntico con el perfil de la Isla del Tesoro: nada extraño, ya que el faro de la isla norteña fue levantado -como muchas de las luminarias que bordean las costas escocesas- por los Stevenson, que hicieron del asunto su negocio familiar. De hecho, serían Thomas y David Stevenson (padre y tío de RLS) quienes levantarían el faro de Unst: el pequeño Robert era demasiado enclenque y enfermizo para andar inspeccionando ventosos y húmedos acantilados, por lo que se metió a escritor.

Pero esa no es la historia de la que iba a hablar, sino de otra mucho más kistch y modesta -de la que, por supuesto, ya se ha hablado antes-. Entre los pocos habitantes de la isla se encontraba, a mediados de los noventa, un niño llamado Bobby Macauley.  Bobby hacía todos los días en bicicleta el camino hasta la parada de autobús que lo llevaba hasta la escuela. Pero como, además de Bobby, la parada debía de ser frecuentada únicamente por algún que otro carnero despistado, el Ayuntamiento se planteó suprimirla. Bobby les escribió pidiéndoles que no la quitaran ya que, sobre todo en los meses de invierno, sería muy duro esperar en mitad de la nada y lo oscuro.

Por supuesto, la petición del niño conmovió no sólo a las autoridades, sino también a todos sus paisanos. La marquesina fue avituallándose con un sofá, una mesa, algunas revistas…. y, desde entonces, se ha convertido en la parada de autobús más singular del mundo. Todos los años, se decora según un tema principal -mundo submarino, espacio, Mundial, veleros…- o con alguna referencia a la vida de Bobby que, por supuesto, hace mucho que dejó el colegio. El año en que se marchó a África, la marquesina tenía tema africano; cuando comenzó a trabajar en la lucha contra el cáncer de pecho, la marquesina se tiñó de rosa. En 2012, el tema ha sido el Jubileo de Isabel II.

No sé ustedes, pero yo la considero una historia encantadora.

 

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  1. Gonzalo Buceta Bruneti

    Bonita y “tierna” historia. Me ha encantado. Enhorabuena.

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  2. Pero horteras, lo que se dice horteras, son un rato.

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