Canal RSS

Desembarco

Publicado en

Ñiiii, ñiiiii, ñiiii, ñiiii…

Los avezados oídos de la chica de facturación de Easyjet captan el chirriar de un carrito defectuoso segundos antes de que, por el ángulo izquierdo de su campo de visión, aparezca una tipa que aparenta arrastrar el equivalente el maletas de su propio peso. Y no es un cálculo al azar. Haciendo un estudio contrastado de la trayectoria de la tipa, la chica de facturación apuesta en ese mismo momento consigo misma que la tipa estampará el carrito contra el medidor de esquipajes en menos de cinco segundos. La chica de facturación de Easyjet gana, en menos de cinco segundos, su particular apuesta.

-Hola -resopla la criatura, que se ha puesto para ir al aeropuerto una minifalda y un mantoncito-. He facturado por tres kilos más, pero puede que tenga algo de sobrepeso.

La chica de Easyjet levanta una ceja mientras la tipa desploma el equipaje sobre la cinta transportadora.

-Llevas otros tres kilos de más -le constata, sin mostrar emoción y casi, sin mirar a la báscula-. Como llevas maleta de mano, ¿por qué no intentas distribuir el peso?

La tipa del mantoncito la contempla como si le hubiera ordenado cambiar el paradigma ptoloméico por el copernicano. Distribuir el peso. ¿Es que no sabe que todo estaba calculado con una ingeniera milimétrica? Suspirando de nuevo, la tipa arrambla con las maletas y arrastra el carrito -ñiii, ñiiii, ñiiiii…- fuera de la panorámica. Como comprenderán, la única opción que le queda a nuestra sufrida protagonista es abrir las maletas, colocarse encima toda la ropa que pueda y redistribuir la valija.

Media hora después, la chica de Easyjet vuelve a escuchar el carrito.

Ñiiii, ñiiii, ñiiii…

Nuevamente, por el rabillo del ojo, ve asomar a la tipa del sobrepeso. Excepto que no parece la tipa del sobrepeso, sino una mezcla entre Juri Gagarin y la pequeña Maggie Simpson en los episodios de Navidad. Con conocimiento de causa, puedo afirmar que la tipa llevaba puesto encima:

-Una medias

-Una camiseta de tirantes

-Dos pares de calcetines

-Unos vaqueros

-Las Dr. Marteens

-Dos jerseys de cuello alto. Dos.

-Una chaqueta de punto.

-Un sobretodo negro.

-Un sobretodo marrón.

-El plumas de tres cuartos.

-Una bufanda de dos metros y medio

-Unos mitones grises de lana.

-Un sombrero violeta con un lazo.

La chica de Easyjet se aguanta la risa.

-Aún no está abierto el embarque para Madrid. Abrimos dentro de un cuarto de hora.

-No importa. Espero.

-You look different, don´t you? -suspira-. Por más que lo veo, nunca dejáis de sorprenderme.

-Ghlkjds… -farfulla la pasajera, a punto del desmayo. Pero objetivo conseguido: seis kilos menos en la facturación.

-Si quieres, puedes facturar gratuitamente la maleta de mano…

La tipa se aferra a maleta de mano (que se ha reventado, y tampoco es una metáfora) con esa actitud digna de la Asociación Nacional del Rifle que hemos visto tantas veces en los aeropuertos -De Mis Frías Manos Muertas-.

-¡No, no!- exclama  en resuello-. ¡Tiene regalos, y mi portátil está dentro!

La chica de Easyjet pone los ojos en blanco.

-Sólo te van a dejar entrar con un bulto, y también llevas el bolso, y obviamente no te cabe en la maleta. Te aconsejaría sacar el portátil, facturar esto y comprar algo en el Dutyfree…

-¿Para qué quiero comprar algo en el Dutyfree?

-Para meter el bolso dentro de la bolsa de plástico y computar el portátil como un solo bulto.

-Vale.

-Vale.

-Gracias.

-De nada. Buen viaje.

Ñiiii, ñiiii, ñiiiii….

Efectivamente, las palabras de la providencial chica de Easy fueron oraculares. Y, efectivamente, la lógica de las compañías aéreas a la hora de determinar la política de equipaje es de delirio. Easyjet -que parece de las más lógicas, lo de Ruinair, por ejemplo, no tiene nombre- no te deja facturar más de veinte kilos de equipaje, si hay peso extra tienes que pagarlo. Pero, si el avión va lleno, te facturan gratuitamente el equipaje de mano -que en mi caso pesaba quince kilos-. Sólo te dejan subir con un bulto propio a cabina, pero si entras arrastrando cinco bolsas de las tiendas del aeropuerto, nadie te dice nada.

En fin, qué les voy a contar, que ustedes no sepan.

Que ya estoy de vuelta.

A ver cuánto me duran las alas desplegadas.

»

  1. Lamento mucho que la arrojaran tan pronto de su paraíso boreal, y más aún que la caída haya sido en medio de tan populachera celebración. Lo cual no quita para que en pocos días me alegre también mucho de poder saludarla en persona. La vida está llena de contradicciones.

    Responder
  2. A la chica de facturación yo le habría dado dos besos (como poco). Por término medio, todas demuestran haber sacado un nueve en la asignatura de “sadismo tras el mostrador”, disciplina que, sin duda alguna, cursan en la academia. Ésta que Usted describe debía estar pre-vengándose de la compañía por un inminente ERE, o algo así.

    Insisto en mi triste papel de corrector: Línea seis, “el equivalente el maletas”.

    Que Légolas tenga cuidado con el graznido de las gaviotas. ¿Cómo era eso? Un momento, que lo busco…

    — ¡Mirad! —exclamó — . ¡Gaviotas! Se alejan volando tierra adentro. Me maravillan, y al
    mismo tiempo me turban el corazón. Nunca en mi vida las había visto, hasta que llegamos a Pelargir, y allí las oí gritar en el aire mientras cabalgábamos a combatir en la batalla de los navios. Y quedé como petrificado, olvidándome de la guerra de la Tierra Media: pues las voces quejumbrosas de esas aves me hablaban del Mar. ¡El Mar! ¡Ay! Aún no he podido contemplarlo. Pero en lo profundo del corazón de todos los de mi raza late la nostalgia del Mar, una nostalgia que es peligroso remover. ¡Ay, las gaviotas! Nunca más volveré a tener paz, ni bajo las hayas ni bajo los olmos.

    —¡No hables así! —dijo Gimli—. Todavía hay innumerables cosas para ver en la Tierra Media, y grandes obras por realizar. Pero si toda la hermosa gente se marcha a los Puertos, este mundo será muy monótono para los que están condenados a quedarse.

    —¡Monótono y triste por cierto! dijo Merry—.

    Curioso que haya recordado este fragmento y que haya tardado diez segundos en localizarlo. No dejan de sorprenderme los vericuetos del cerebro humano.

    Bienvuelta, a todo esto.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: