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Proud Providers of The Mad Hatter Tea Rooms

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Bien. Ya sabíamos que al norte del Muro de Adriano habitan unas gentes de peculiarísimas  costumbres. Habíamos mencionado el haggis, alguno conocerá el delirio supino que supone la existencia del Irn-Bru (esa especie de destilado de óxido con gas)  y también habíamos comentado el aporte extraordinario de la barra de Mars frita. Pero se me había olvidado apuntar la existencia de los teacakes escoceses. Y si alguien piensa que puede tratarse de alguna clase de bizcochito o magdalena con algún tipo de  valor nutricional -en forma de harina o fruta glaseada- debajo de la ingesta desorbitada de calorías, está más que equivocado. El Tunnock´s Teacake (aquí, todo un símbolo) es, básicamente, un  pastel hecho de capas marshmallow (nuestras ‘nubes’) recubiertas de chocolate. Sí, se vende en supermercados. No, no está prohibido por Sanidad. Y sí, verdaderamente, hay que ser un genio. Del mal.

El delirio genial de los habitantes del País de Más Allá de la Muralla sobrepasa, por supuesto, sus condición de orgullosos proveedores del Sombrerero Loco.  En cuanto tienen la oportunidad, dejan escapar el brote -¿qué podemos esperar de un lugar en que el top de lo pop son los gorros de animales? De animales como de peluche. Con ojos, orejitas y bigotes. Y como ven, no estoy bromeando, que voy por la calle con el gorro de leopardo y las Dr. Martens sin dar cante ninguno, arreglá pero informal-.

Un suculento ejemplo del desquiciamiento reinante lo tengo a mano, en el café de la esquina, que cada semana me sorprende con algo como esto:

Pero, sin duda, el mayor pasmo lo he encontrado en una atracción llamada Real Mary King´s Close, una de esas atracciones fantasmagóricas que abundan por el casco antiguo -la Ciudad Vieja de Edimburgo se desparrama por las colinas de un volcán apagado, encima del cual está el castillo. Es una ciudad en niveles, agujereada como un queso gruyere por los ‘closes’ que la atraviesan-. Como buena finca repletita de truculencias, al Mary King´s Close llegó -al más puro estilo Fríker– una médium dispuesta a toparse con todo tipo de miasmas y ectoplasmas.  Y, al parecer, se topó con el fantasma de una niña pequeña a la que su madre, temerosa de que contagiara a sus hermanos la Peste Negra, había terminado abandonando. La niña estaba inquieta, lloraba y era una pesadilla de fantasma porque no podía encontrar su muñeca. Pobrecilla, tres siglos y medio buscando su consuelo. ¿Resultado? La más increíble montaña de osos de peluche y muñecas que he visto nunca:

Puro Aquarius.

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  1. “…hay que ser un genio. Del mal.”

    Jamás volveré a criticar la dieta a base de embutido de los extremeños. No me siento capaz.

    Responder
    • ¿Los extremeños? Reyes de lo macrobiótico, comparados con estos. Y te lo digo con amplísimo conocimiento de causa. Bsitos

      Responder
  2. Rediós.

    Y en los USA a los marshmallows esos los tuestan en las hogueras (para llenarlos de sustancias cancerígenas, supongo).

    Desastre culinario, oiga.

    Responder

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