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La última Oreo

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Esta fue la semana de David Cameron. Al primer ministro británico le tocó la
no muy agradable tarea de dejar atrás la muralla de Adriano y convencer a los pictos de las bondades del Imperio Romano. Digo, británico. La Unión Jack no sería nada ni nadie sin la aportación escocesa; eso es lo que parecen descubrir -ahora-  los gobernantes británicos. Bajo ese discurso de arco-iris y margaritas, la súplica de Cameron y tradicionalistas/unionistas varios es clara: ‘¡No os vayáis! ¡No nos dejéis sin María Estuardo! ¡No nos arrebatéis las gaitas y las faldas de cuadros! ¡Ni el gas ni el petróleo, nooooo! ¡El nuestro es amor verdadero, a-mor-ver-da-de-ro! ¡Os dejaremos la última Oreo!’.

Y un tal Hugo Rifkind recrea el tema, en hilarantes -e hipotéticas- confesiones de Cameron, para The Times -pondría el link, pero no deja acceso al artículo. Ya ven ustedes:  mis lectores son siempre unos aventajados😉 -.  Allá va, traducido y con tropezones:

Mi semana. Por David  Cameron (por Hugo Rifkind)

Lunes

‘Hace poco me encontré con un escocés de pelo rojo que apoya completamente nuestro plan para recortar del déficit’.

‘Mmmm’, dice George (Osborne), que sigue haciendo sumas en su Blackberry.

‘Y justo el otro día -continúo-, me topé con un escocés de cara muy roja que estaba totalmente de acuerdo con nuestras reformas educativas’.

George me mira: ‘Eso es aún más sorprendente’, dice.

‘Y esta misma mañana, he hablado con un escocés sin ningún rasgo especialmente distintivo que decía que haría lo que fuera para salvaguardar la unidad de Inglaterra’.

‘Bueno, espera -reacciona George-. Estás hablando del Gobierno, ¿no? Danny Alexander, Michael Gove y ese tipo que es nuestro Delegado para Escocia, no recuerdo cómo se llama…’

‘Lo mismo no tiene ni nombre -le digo-. Pero sí. Es que esta semana salgo de viaje para salvar la unidad de Gran Bretaña, así que he estado recabando un poco la opinión de los escoceses…’

‘No te olvides de William Hague’, apunta George.

‘William no es escocés -le corrijo-. Sólo habla raro’.

‘Es broma, ¿no?’, contesta.

Martes

Esto me tiene que salir bien o perderemos a los escoceses para siempre. Obviamente, yo siempre he sentido una especial afinidad hacia Escocia, ya que mi tatara-tatarabuelo era dueño de un buen pedazo, pero mejor ni mencionarlo no sea que se sientan un poco intimidados. Bueno, tengo al equipo escribiendo el discurso que daré el jueves ahí arriba, ya sea en un fish and chips , en una tienda de kilts o en una fábrica de porridge. La idea es citar a tantos escoceses importantes como podamos recordar. 

‘Sean Connery, the Krankies, Groundskeeper Willie, sir Alan Ferguson y el nota que inventó la tele -dice el jefe de mi gabinete de prensa-. ¿Alguno más?’

‘¡Neil Kinnock!, salta George.

‘Galés’, apunta mi asesor.

‘Pero pelirrojo’, insiste George.

‘Pero Galés’, subraya el otro.

‘Lo que sea’, dice George.

Miércoles

‘El Duque de Edimburgo debe ser escocés, ¿no?’, pregunta George.

Tenemos una reunión para planear nuestra estrategia anti-independencia escocesa. He invitado a algunos Liberal Demócratas, porque la gente aún les vota en Escocia y quiero descubrir por qué.

‘A decir verdad, no tengo ni idea del motivo -admite Nick Clegg-. Creo que, básicamente, es porque no somos vosotros’.

‘Bueno, todo esto es muy interesante -concedo-, pero vamos a intentar avanzar un poco. Mañana a esta hora tengo que estar en Edimburgo. Sólo Dios sabe cuánto puedo tardar’.

‘Bah, siete horas en coche’, suspira Danny Alexander.

‘Seis, si mi mujer conduce’, dice Chris Huhne.

La verdad es que no lo he echado de menos.

Jueves

Así que aquí estoy, a punto de dar mi gran discurso escocés. Primero, me conducen al despacho de Alex Salmond para un encuentro fugaz.

‘¡Nicolás!’, exclama.

‘Mmm… ¿David?, susurro.

Salmond se disculpa:

‘Todos los gobernantes extranjeros os parecéis’, me dice.

‘Así que… esta es tu oficina -le comento, echando una ojeada-. Bonito sillón. Muy… entronado…’

El Primer Ministro dice que aquí las cosas no son como en Westminster. Que la atmósfera es completamente distinta. Muy de estar por casa.

‘Pero bueno -añade-, ya puedes levantarte. Y no te olvides de besar mi anillo’.

Viernes

Creo que todo ha ido bien, pero podría haber ido mejor. Salgo a Francia hoy, pero por el camino llamo a Alex Salmond.

‘Mira -le digo-, no quiero que esto te suene raro pero… me gustaría que tuviéramos una buena relación profesional, pase lo que pase’.

Salmond piensa igual. Y por eso precisamente me da un par de consejos sobre cómo comportarse por ahí arriba, sólo para asegurarme de no hacer el ridículo. De ahora en adelante, todos los discursos deberán incluir una referencia a una barra de Mars frita (*). O al levantamiento de troncos. Y a Braveheart. Y, siempre que sea posible, debería procurarme uno de esos sombreros de tartán que llevan incorporada una peluca naranja.

‘Pero tú ya sabrás todo esto -me dice-, por William Hague’.

‘William no es escocés -le corrijo-. Sólo habla raro’.

‘Es broma, ¿no?’.

(*) Lo de la barra de Mars frita es una inquietante realidad. De hecho, en Stonehaven (pueblecillo en el que se encuentra el castillo de Dunnotar, uno de los más bonitos de toda Escocia) se lee en los letreros de la entrada: ‘Bienvenidos a Stonehaven. Orgulloso lugar de origen de la rueda neumática. ¡Y de la barra de Mars frita!’

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  1. Bueno,si Escocia se independiza al menos la familia real se ahorrará el espectáculo de que sus miembros varones lleven el kilt con muy poca gracia. ¿Acasó los de la nuestra se ponen la txapela cuando van a Euskadi?

    Responder
  2. Dos escoceses memorables: Uno le dará a Usted igual (Ian Anderson, dueño de la mayor parte de los salmones escoceses, y pionero en el uso de la faluta travesera en las bandas de rock con su grupo Jethro Tull) y otro no (Jame Y. Simpson, pionero en el estudio de la anestesia).

    La estatua de este último está en los jardines de West Princess Street.

    http://www.victorianweb.org/sculpture/brodie/3.html

    Si pasa por allí, póngale unas florecitas de mi parte y de parte de todos aquellos a los que no nos gusta que los médicos nos metan el bisturí con mucho dolor.

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  3. Mmm… plan estupendo pa m’i. Pero no me da igual Jethro Tull, hombre de poca fe🙂 (y no tengo tildes en el cole)

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  4. Disfrute. El carnaval, por acá, sigue horrible.

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  5. Pingback: Proud Providers of the Mad Hatter Tea Rooms « cuerdas desatadas

  6. Pingback: Tes quiero, cari | cuerdas desatadas

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