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Mr. Potato

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(A mis queridas miss Flipington y Anabella Skeptipton, con amor)

La semana pasada, la brillante Elvira Lindo glosaba las cualidades del que habría de ser su hombre ideal -el hombre ideal-. Una especie de carta volandera a Mary Poppins  con la muy buena excusa de loar las virtudes del cada vez más loable -para nuestro gusto- Leonardo Di Caprio. “Deme un hombre -titula y comienza Lindo su artículo- que no pierda jamás la cara de niño; deme un hombre con músculos de hombre, no con esos brazacos de pollo hormonado que les salen en los gimnasios; deme un hombre que sepa guiñar el ojo; deme un hombre que ante una escena conmovedora se desarme y sepa expresar melancolía sin mover un músculo; deme un hombre con ojos de niño y cuerpo de hombre; deme un hombre con un poco de barriga, siempre es más acogedor abrazarse a una barriga que a una tableta de chocolate (…); deme un hombre que a veces parezca guapo y otras tosco, a veces muy listo y otras algo bobo; deme un hombre que tenga cara de bueno y alma de estafador; que sea un infeliz, un advenedizo; deme un hombre al que le sienten bien los uniformes, que cuando se vista un uniforme de piloto de la Pan Am parezca un piloto de la Pan Am; deme un hombre que de pronto se rompa y llore con lágrimas verdaderas; deme un hombre al que nadie ha querido, alguien que lleve la cara de perdedor desde la línea de salida”.

De acuerdo, es como ver a una niña jugando con Mr. Potato. Vale. Pero si Elvira Lindo hiciera de esto una propuesta a la que subscribirse -‘Por los tipos con cara de mataos, ojos de niño y brazos de hombre’-, mi firma encabezaría la lista. Y sería la primera de muchas. Y la retuitearía. Y la colgaría del corcho de la comunidad de vecinos.
Ahora, si a mí me dejaran jugar con Mr. Potato, añadiría a la lista  la sensibilidad de un hombre que supiera apreciar en su justa medida cuándo y por qué necesitamos ponernos el disfraz de pecadora y que fuera capaz, a la vez,  de invitarnos a un tequila y prepararnos una merienda de niña para ir al trabajo -con Tigretón incluido-.

Pinchen en la imagen. Qué no hubiera dado yo por ellos de pequeña. Bueno, dar no hubiera dado nada. Habría matado, directamente, sin remordimientos.

Tan encantador que hasta le cogeríamos cariño a su mejor amigo, ese que nos deja deja el sofá lleno de pelos y no tiene  conversación. Que tuviera pinta de no estar en ningún sitio y al que poder quitarle las gafas cuando al fin, se parase y se quedara dormido. Un antihéroe al que invitar a un Martini cuando the poor thing descubriera, desolado, que el Arca Perdida está -como dicen- escondida entre los estantes de algún almacén de Ikea. Vaya por Dios.

Un hombre lo suficientemente desastroso, pupas y sobradillo -no obstante- como para protagonizar escenas como esta:

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  1. Snifffffffffffff, cuando leí el artículo de Elvira Lindo, también pensaba en él, no en Leotardo di Caprio, jejejejeje

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  2. el mundo está lleno de hombres así… pero la mayor parte de esas cosas que enumeráis no saltan a la vista.

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  3. También podría ser en algunos puntos Clint Eastwood, un duro que luego no lo es tanto.

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  4. Y bueno.

    Como actor, reconozco que el Di Caprio cada vez me parece mejor y mejor.

    De lo otro no es que no quiera opinar, es que me faltan enzimas. Hay amigos míos de los que pienso que son como una versión satánica de Triqui después de pasar seis años escondido en un pantano, y cuando las chicas hablan de él ponen los ojos de Candy-Candy y dicen que “es tan lindo”. Y otros amigos conocidos me parecen respetables portadores de cromosomas equis-y, y las mujeres cunado lo digo me preguntan “¿eeeseee?” con la misma entonación con la que dirían “¿Cómo que si quiero un zumo de cucarachas?” y con la cara de haber chupado un limón sumamente defectuoso.

    Es decir, que no sé. Como de tantas otras cosas, y no se crea Usted que en ese campo la ignorancia me preocupa demasiado.

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  5. Por cierto, que hay un cruce de personajes en este post, ya que la próxima de Eastwood la protagoniza Di Caprio, en el papel de ¡cielos! J. Edgard Hoover.

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  6. A Di Caprio siempre le he considerado un pedazo de actor, vease sus inicios (A quien ama…, Diario de… ), pero castigado por un papel ñoño, el tiempo le dara mas argumentos.
    Harrison pues es ese canalla que a todos nos gustaria ser y que a las chicas encanta.

    Te robé alguna cosilla para mi bolg :$

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