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Terapia alternativa (II)

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Está visto que nada me detendrá en mi descenso al oprobio.
Reincorporada en mi puesto de trabajo, consciente de las turbulencias que atravesaba, una de las chicas de una de las editoriales me dijo: ‘¡Jodorowsky! Te voy a mandar al Jodorowsky que seguro que te anima y te da en el clavo!’.
Bueno, es cierto que el Jodorowsky ha desarrollado -queridos y bien amados escépticos, y los no tanto, querido Microalgo- una suculenta teoría capaz de explicar el por qué del funcionamiento de todo tipo de supersticiones caribe -tal que limpias espirituales, exorcismos, Feng Shui varios-, totalmente alejadas de la ortodoxia científica pero con una suerte de efecto placebo -o no- en nuestras entretelas mentales. Donde se cuece todo -dice Jodorowsky-, es en el inconsciente. Pero al inconsciente no puedes hablarle con palabras, porque no las entiende: no son su código. Puedes analizar y comprender racionalmente qué es lo que te pasa,  cuál es tu problema, qué va mal, pero eso le sirve de más bien poco al núcleo, porque el núcleo funciona con símbolos. Símbolos que pueden ser universales o que dependerán de la naturaleza y cultura de cada cual (Jung). Por eso a algunos les puede funcionar un hisopo mojado de agua bendita, una oración a Yemayá o las argucias de una tarotista alemana. Por eso la fe absoluta en el perejil a San Pancracio, en los nudos a San Cucufato o meter la foto de nuestro peor enemigo en el congelador, a lo Vïctor Sandoval.
A cada cual, digamos, su ritual.
(Y corramos un tupido velo sobre los delirantes ejemplos de práctica psicomágica del Jodorowsky, que son descacharrantes).
Pues hablé con él. Con el psicomago chileno, a resultas de su Metagenealogía -psicología sistémica by Jodorowsky, por decir-.Y no sé bien si on/off the record, tuvimos esta conversación:
Jodorowsky: -A ver… ¿tú qué buscás en la vida?
Cuerda Desatada: -Pues…
J: -¡No, no seás intelectual! ¡Simple! ¿Qué buscás?
C.D.: -No, no es eso, es que me da vergüenza…
J: -Aaahh… desímelo, vamos…
C.D.: -Amor.
J.: -Ah, eso es que no le dieron amor de pequeñita, por eso lo buscás. No vio amor en sus papás, o no se lo mostraron.
C.D.:-Ya. Dice que, en las familias, el primero que lleva un nombre determinado detiene el ser. Pues estamos jodidos, porque yo soy la tercera Pilar.
J.:-¿Cómo? Pues ya le digo que el padre de su abuela no se shevaba bien con ella. ¿Qué le quería cargar en los hombros? ¿Era la mashor?
C.D.: -Sí, era la mayor de muchos hermanos.
J.: -Ahí está.Ahora hay que preguntarse qué le querían cargar a vos… ¿no tenés otro nombre?
C.D.:-Sí.
J.:-¿Cuál?
C.D.: -Marta.
J.: -Marta. ¿Y quién le puso Marta?
C.D.: -Mi padre.
J.: -¡Madre de Dios, qué desastre! ¿Ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo para ponerle un nombre, eh? El primer acto de sanación, para vos, sería cambiar el nombre… ¿no será Marta el nombre de otra novia de su papá, no? Porque lo empeoramos…
C.D.: -No, no…
J.: -Bien. Pues Marta, entonces. A partir de ahora. ¿Desde dónde llamás?
C.D.: -Desde Cádiz.
J.: -¿Y no le gusta Cádiz?
C.D.: -No.
J.: -¿Y por qué no salís de ahí?
C.D.: -Pues… imagino que por infraestructura.
J.: -Ya… seguís siendo una pequeña niñita, que tiene miedo del bosque. Pero el bosque es también nuestra casa. El mundo es nuestra casa… Sho también vivo en París, que tampoco me gustá mucho, ¿eh? Pero, al menos, ¡lo he escogido sho! ¡Y nadie te habla, pero sho busco que no me hablen!

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  1. Jodojodorowsky. Ya.

    Ehte… ¿Muy cara, la shamadita?

    Y lo que Usted dice que busca, ¿no lo buscamos todos? En fin, que no le fastidie su propia falta de originalidad en ese ámbito. También todo el mundo respira, y metaboliza (sin entrar en más detalles).

    La he echado de menos por el Diario estos últimos tiempos. Espero que fueran unas a modo de vacaciones.

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  2. Pues lamento decir que no, no eran vacaciones. Y la shamada fue desde el Diario, en condición de ilustre entrevistado😀

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  3. a) Preocupación (aunque no lo crea).

    b) Alivio, por su cuenta bancaria.

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  4. Roxana Quinteros

    Hola :

    Me llamo Roxana Quinteros soy administradora de un sitio web. Tengo que decir que me ha gustado su página y le felicito por hacer un buen trabajo. Por ello me encantaria contar con tu sitio en mi directorio, consiguiendo que mis visitantes entren tambien en su web.

    Si estas de acuerdo hazmelo saber enviando un mail a roxana.quinteros@hotmail.com
    Roxana Quinteros

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  5. Pues no conocía este blog, pero dadas las ilustrísimas presencias que en él encuentro, habituales de, ejem, clubes de lectura dominicales, creo que lo frecuentaré más a menudo. En fin, a lo que iba.

    Es curioso que una ciudad pueda gustar o no gustar, o al menos, que pueda juzgarse de manera distinta a un jueves o a un fémur. Más allá de un acúmulo de casas y personas, una ciudad es un sujeto difícilmente calificable. Supongo que en realidad lo que nos gusta (o no) son los olores de ciertas calles, los sonidos de las voces de nuestros vecinos, la frecuencia con la que hemos de esquivar caquitas de perro… La ciudad, pobrecita, no tiene mayor responsabilidad que un jueves de ser lluvioso o un fémur de romperse. Meros contenedores.

    Todo esto no tiene mayor importancia y es absolutamente refutable; en realidad, sólo quería felicitarte por tu sinceridad y decirte que me encanta cómo escribes, cómo preguntas y cómo respondes, Pilar III.

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  6. ¿Piero?

    ¿Piero-Póker?

    ¿O me equivoco de Piero?

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  7. Piero club de lectura, que tenemos una reputación que mantener.

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  8. Por cierto, veo que el reloj del blog está descompensado, da dos horas menos.

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  9. Estimado Microalgo:

    Desconozco ese infame juego que usted menciona (algo he oído sobre barajas francesas, pases negros y riverazos, pero supongo que debo estar equivocado).

    Junto con algunos distinguidos amigos, entre los que usted juega (¡) un papel capital, organizamos reuniones de vez en cuando para comentar las últimas lecturas de cada uno. En esos encuentros a veces aportamos diez euros por cabeza y, tras las pertinentes disertaciones, se lleva la mitad del bote el que tenga mayor stack, digo, el que haya condensado mejor la parte IV de “Canción de hielo y fuego”.

    Por cierto, quedo a su entera disposición para comentar el último libro que he terminado: “Teo en el zoo”. Este próximo fin de semana me encontraré en la capital del reino, pero los siguientes estaré (creo) tan libre de compromisos como el cerebro de Belén Esteban de contaminación intelectual.

    Abrazotes para usted (y para Alcancero, que se ausentó de la última reunión del club).

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  10. No sé cómo he podido cometer tal error de concepto.

    ¿El sábado seis? Lo mismo se asoma cierto familiar mío, de natural coleccionista de quintos capítulos (los pilla, al menos, de tres en tres).

    Disculpe, Hermanastra, el foro alternativo. Y un día debería Usted aprender a jugar al póker. Créame que es sumamente didáctico.

    Y estoy convencido de que no se le daría mal, en absoluto.

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  11. Estaba flipándolo, yo, sí. Qué va. Soy malísima echando faroles y se me olvidan hasta las cartas que llevo. Un desastre. Pero es divertido imaginarlos🙂

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  12. A todos se nos olvidan las cartas que llevamos, Hermanastra. Se vuelven a mirar y punto.

    En fin, es que perdemos a un auténtico mecenas de la mesa, que se va a tierras norteñas en busca de eso que buscamos todos, y hay que ir procurando un sustituto que se deje desplumar con dignidad…

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  13. (Y con ello retomo el título del post).

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  14. Ya, ya… en fin, por dejarme desplumar, sin problema

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  15. Estimada hermanastra, esa última frase suya llevó a la perdición a más de una vedette de revista.

    Me uno (humildemente) a la petición de nuestro indubitado líder, Microalgo, en el sentido de que nos honre con su presencia en la próxima reunión de nuestro club.

    Por cierto D. Micro, será un placer encontrarnos con su pariente, que supongo expondrá toda su erudición sobra la inmortal obra de Enid Blyton.

    PD: ¿qué pensaría Jodorowsky -fantástico apellido- de todo esto?

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  16. Lo único que tengo claro, es que a mí me desplumaba😀
    De verdad, en serio: no sé jugar a las cartas.
    De hecho -je- no tengo cartas.

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  17. ¿Aún buscando “el amor”? ¿Sigue creyéndose el cuento? ¿No tiene nada mejor que hacer? Así no me extraña que llegue a creer en las artes adivinatorias y demás mangarrufas. ¡Cuánto daño ha hecho el cine y las malas novelas! Léase el verdadero Doctor Zhivago y olvide la película.

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  18. Pingback: Los dinámicos chicos de wordpress « cuerdas desatadas

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